Gran Hermano
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EL "CURDITA"...

              Y EL TOLY-TOLY

       Llego como todos los días y lo encuentro al “Curdita” conversando con un morocho, bien morocho, ya casi tirando a negro.

       -Buenas, -saludo.

       -Buenas, -me saluda el “Curdita”.

       -Buenas, -dice el otro y agrega- bueno “Curdita” me voy, después nos vemos.

       Yo miraba nomás y la verdad que no entendía nada.

       -Chau Toly-toly. –dice el Curdita” que lo despide.

       -Ehhh, -le digo- que le pasa a este que tiene esa cara.

       -Lo que pasa, -dice el “Curdita”- que han desaparecido varios gatos y le echan la culpa a él.

       -¿Qué?  ¿come gatos?, -pregunto.

       -¿Gatos?, -dice el “Curdita”- gatos y todo lo que se le cruza en el camino, con decirle que le llaman “el Hanníbal cordobés”

       -No me diga,

       -Y si, -dice el ·Curdita” mire que la otra vez venía con una cara peor que la de hoy, le pregunto que le pasa, ¿y sabe que me contestó?:

       -Es que hoy a las doce me comí un negro tartamudo y todavía lo ando repitiendo.

       -Un tartamudo y todavía lo andaba repitiendo ja, ja, ja, -la risa del “Curdita” que continúa- y hablando de comida, ahora le cuento dos anécdotas del Toly- toly, una cuando fue a un comedor.

       Resulta que va el Toly-toly al comedor, se sienta en la mesa y el mozo muy atento le trae la carta  y le dice: sírvase señor la  lista de las comidas

       -¡No! -dice “el Hanníbal cordobés”- mejor muéstreme la lista de clientes.

       -Mejor muéstreme la lista de clientes. Ja, ja, ja, -se reía el “Curdita”.

       Y otra vez cuando fue a visitar a un amigo quién lo invitó a almorzar, y ya en el medio de la comida dice el amigo

       -No hay caso, no puedo tragar a mi suegra.

       - Y bueno,  -dice “el Hanníbal”- dejala y come las papas.

       -Dejala y comé las papas, ja, ja, ja, nos reíamos nosotros. Cuando ya vimos a uno que venía por el frente sacando pecho, y me dice el “Curdita”

       -Sabe como le dicen a ese.

       .¿Cómo?, -le digo-

       -Radiador de auto, -me dice.

       -¿Por qué? -le pregunto.

       -Por que se agarra todos los “bichos”, -me dice.

       Y con esto ya les digo hasta mañana.

Publicado por Negro y blanco el 11 de Diciembre, 2008, 21:13 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

OTRA DEL "CURDITA"

              HABLA DEL CARA É BARRO  

       Llego una vez más hasta la catedral del “Curdita” y ahí lo veo firme como clavo é mesa en su lugarcito de siempre.

       -Como anda “Curdita” –le saludo como todos los días

       -Y bien nomás, -me dice él.

       -La verdad se ve que usted nunca tiene problemas, -le digo.

       -Y no, la verdad que los disimulo bastante bien, -me dice.

       -Puede ser, -le digo.

       Pero hablar de los que no se hacen problema, es hablar del Cara é Barro, otro amigo que tengo.

       -Ahá, le digo, y se acuerda de alguna anécdota en particular.

       -Y si mire le voy a contar dos

       -Muy bien le digo

       -Voy a empezar con una cuando el Cara é Barro andaba con otro amigo más chupau que él

       -Muy bien, lo escucho.

       -Resulta que una madrugada venían muy cansados de caminar y deciden cortar camino viniendo por la vías del tren para llegar hasta su rancho, pero estaban reventados de tanto caminar que deciden descansar un ratito, y el amigo le dice:

       -Yo me tiro aquí al medio nomás.

       -Bueno,-dice el Cara é Barro- y yo para no molestarte me acuesto un poco más a la orilla.

       Asi lo hicieron. A los 5 minutos viene el tren y al que estaba al medio de las vías lo desparrama por todos lados, la cabeza por acá, las patas por allá, los zapatos por otro lado, los brazos más a la orilla.

       Claro con ese ruidazón se despierta el Cara é Barro pero todavía muy chupado.

       Se acerca a las vías mira y dice:

       -Pá que sos desordenado para dormir.

       -Hola amigo el cara é Barro, -dice el “Curdita”

       -Ja, ja, ja, -nosotros.

       -Y otra vuelta, -sigue narrando el “Curdita”- siguiendo con esta situaciones macabras le vuelve a suceder otra circunstancia parecida al mismo cara É Barro.

       -Si, -le digo.

       -Exactamente, -dice el “Curdita” y sigue- resulta que un día estaba tranquilito bebiendo a la par del río, cuando ve que un guaso se tira vestido al agua, como estaba pandito, el guaso sale del agua se saca el cinto y se ahorca en un árbol cercano. Y el Cara é Barro lo miraba nomás.

       Al rato un ruido bárbaro de sirenas, dos o tres móviles de la policía, y el Cara é Barro nada, los mira nomás.

       Ya se acercaron más los policías al Cara é Barro, y ya enojados le recriminan y le dicen por qué no había hecho nada para impedir que se ahorcara el guaso, a lo que dice el Cara é Barro:

       -Es que yo creía que se había colgau pá secarse.

       -Creía que se había colgau para secarse, -repite el “Curdita”

       -Ja, ja, ja, -nosotros, cuando vemos que viene uno despacito por la orilla de la calle

       -Sabe como le dicen a ese, -me pregunta el “Curdita”

       -La verdad que no- le digo- ¿cómo?

       -Ataja pollos, -me dice.

       ¿Por qué? -le pregunto.

       -Por que cuando está muy chupau, -dice el “Curdita- viene por el medio de la calle como atajando pollos.

       Y con eso le decimos hasta mañana.

Publicado por Negro y blanco el 5 de Diciembre, 2008, 22:09 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

EL "CURDITA"...

               ... Y OTRAS SALIDAS CON EL “CORCHO”

       Llego como todos los días a visitar al “Curdita” y ahí lo veo, como siempre a la sombrita y bien acompañado por un “tetra” medio arropadito con un trapo húmedo para que no se caliente.

       -Buenas, -le digo,

       -Buenas, -me dice.

       -Hoy casi no vengo por que anoche he estado en un velorio, -le digo- pero hice el esfuerzo y acá estoy.

       -Muy bien, -me dice- y ya que lo menciona me acuerdo una vez que cruzábamos por un barrio con el “Corcho”, eso sí no me pregunte que barrio, por que ya ni me acuerdo, pero ahí estábamos los dos, justo parados al frente de una empresa de pompas fúnebres, cuando llega una ambulancia de la que bajan un muerto en un ataúd para velarlo en el susodicho local.

       -Vio compadre, no somos nada, -le digo.

       -Claro compadre, -me dice- pero me parece que este es menos que nosotros…, y todo por una pelea.

       -¿Cómo por una pelea?, -le digo y pregunto- ¿quién le ha dicho a usted que ese se a muerto por una pelea?, si vaya a saber que le habrá pasado.

       -¿Cómo que le habrá pasado, no ve que lo mataron en una pelea? –me vuelve a decir.

       -¿Y vos como lo asegurá, -le digo- como lo sabé?

       -No sea inorante, no sabé lee que dice allí: SE  PELIO.

       -Ja, ja, ja, SEPELIO, -le digo- dice SEPELIO,  no SE…PELIO.

       -Ja, ja, ja, nosotros

       -Pero le cuento lo que pasó otro día con el “Corcho” con esto de las palabras cruzadas.

       Hace un tiempo cuando todavía el “Corcho” tenía el carro, andábamos dando vuelta por la orilla de la ciudad cuando vimos un boliche.

       Paremos aquí compadre, - y mirando el letrero le digo- en esta pulpería.

       -Bueno, -me dice.

       Y ya entramos también por que se nos habían acabado los “víveres”, ya sobre el mostrados el “Corcho” saluda:

       -Buenas, -dice y agrega- ¿esto es una pulpería?

       -Así es, -responde el dueño muy amable.

       -Entonces, -dice el “Corcho”- véndame un pulpo.

       -Ja, ja, ja, -el “Curdita y agrega- vieeera la cara del dueño.

       -Ja, ja, ja, -nosotros, cuando vemos uno que viene apoyándose en lo que puede, pared, poste, o planta que encuentra a mano, rechupadazo.

       -Sabe como le dicen a ese, -me pregunta el “Curdita”

       -¿Cómo? –le pregunto.

       -Sachet de leche, -me dice.

       -¿Por qué le pregunto?

       -Por que no hay forma que se pueda tener solo parado, -me dice.

       Y con esto les decimos hasta mañana.

Publicado por Negro y blanco el 28 de Noviembre, 2008, 11:17 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

EL "CURDITA"...

            ...Y DOS ANÉCDOTAS

       Llego como todos los medio días hasta el lugarcito del “Curdita”, aunque hoy la postal está un poco diferente debido a la llovizna que amenaza.

       -Como anda “Curdita”, -le digo.

       -Y bien, -me dice- aunque medio húmedo y esperando que llovizne nomás.

       -Pero usted se ha pertrechado lindo debajo de esta enramada, -le digo.

       -Y uno hace lo que puede, -dice el “Curdita” que agrega- y ya que ha venido le voy a contar de algunas salidas húmedas... por el agua por supuesto.

       -Como no, -le digo.

       -Resulta que una vez, -dice el “Curdita”- veníamos con Corcho é Boteya,  remamadazo los dos, abrazados como hermanos en desgracia, nos veníamos sosteniendo como podíamos uno contra el otro para no caernos, de repente una neblina terrible y así de golpe.

       -Eh, -dice el Corcho desconcertado- ¿qué pasa?

       -No se compadre, -le digo yo ya medio asustado- con esta neblina no se ve ni la calle.

       -Qué calle hip, “Curdita”, -me dice el Corcho- si hemos entrado en un baño turco, ja, ja, ja.  

       -Ja, ja, ja, -nosotros.también.

       -Y otra vez, -continúa el “Curdita”- otra vez que lloviznaba fuerte veníamos también bastante entonado con el “Cordero”, porque tenía cuatro pata é lana,(pata é lana: persona que usurpa los "nidos" ajenos) pero no nos importaba nada la llovizna por que veníamos contento, ni se por qué, pero veníamos contento. Y cuando llegamos al frente de su casa le digo:

       Entre nomás compadre que aquí se está mojando todo.

       -No importa, -dice, y empieza a gritar frente a su casa- deje nomás compadre que llueva y pueda ser que se ahoguen tooodos los cuernudos…, si compadre hip…, que se ahoguen tooodos los cuernudos.

       Y sale la mujer enojada y le grita:

       -Pasá viejo pavo, como si vos supiera nadar.

       -Ja, ja, ja, nosotros, -mientras el “Curdita” parece buscar a alguien con la mirada y pasa uno.

       -Saben como le dice a aquel que va allá.

       -No -le digo y agrego- como le dicen.

       -“Terapia intensiva”, -me dice.

       -¿Por qué, -le pregunto.

       -Por que no lo pueden ver ni los familiares.

       Y con esto me despido hasta mañana.  

Publicado por Negro y blanco el 17 de Noviembre, 2008, 20:43 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

OTRA CON EL CARRERO LOPE

              EL DE LOS MIL OFICIOS

       Y seguíamos conversando con Lope

       -Y usted no sabe, -me dice- lo que me pasó un día que como siempre salgo para ver si puedo comprar algo y  hacer la diferencia. Entro en un barrio por primera vez, por las casa se notaba que eran de ricachones.

       Yo a los gritos:

       -Compro camas viejas, botellas, huesos, cobre. Bronce..., y me paro como siempre en una esquina por las dudas aparezca algo.

       Y sí, aparecen  dos ricachonas al frente de sus casas que me miran y comentan:

       -¿Cómo no van ha ser pobres si se lo pasan comprando porquerías?

       Así que me lo tuve que tragar nomás, le dí rienda al Jilguero, el matungo y salimos calladitos los dos, pero me quedé con la sangre en el ojo.

       Al otro día le digo al Jilguero vamos a ir por el mismo lugar a ver si encontramos a estas dos ricachonas.

       Fuimos, de lejos se veían que las dos estaban en la puerta y cuando estábamos llegando al frente de sus casas yo a los gritos:

      -Compro autos, compro camiones, y estas viejas me miraban como extrañadas, y ya me agrandé más todavía y seguía a los gritos:

       -Compro camiones, compro aviones,  ¡quééé!!! las viejas los ojos grandotes como si le estuvieran poniendo supositorios de hielo, no lo podían creer, y lo miro de reojo al Jilguero, parecía que estaba a las rizadas por dentro, y ya pasando bien al frente un último grito:

       -Compro trasatlántico, -las viejas me miraban nomás pasar sin decir ni una sola palabra, mudas las dos. Les tapé la boca.

       -Ja, ja, ja, nosotros.

       -Y otra vez recordando a  eso que saben hacer preguntas sonsas.

       Usted sabe que andaba medio mal así que conseguí unas flores y me fui a venderlas a la puerta del cementerio como siempre me rodeo de ellas para que la gente elija, cuando pasa un guaso y me grita:

       -¿Vendí flores varón?

       -No si vuá sé mis primavera, -le digo, yo mis primavera.

       Ja, ja, ja, nosotros.

       Y después de ésto la seguimos mañana.     

Publicado por Negro y blanco el 4 de Noviembre, 2008, 21:55 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

CONOCIENDO A "LOPE"

            EL CARRERO DE LOS MIL OFICIOS.

       -Si hay otro personaje que usted debe conocer, -me dice el “Curdita”- es el “Lope” el  carrero si le digo que tiene mil oficios,  seguro que me quedo corto, y si le digo que tiene mil anécdotas para contarle segurísimo que me quedo más corto todavía.

       -La verdad que me está entusiasmando la idea de conocerlo, -le digo.

       -Pero vaya nomás mi amigo, -dice el “Curdita”- dígale que va de parte mía, incluso yo ya le he hablado algo de usted.

       -Bueno, y muchas gracias, -le vuelvo a decir.
       -Se va a dar cuenta fácil de la casa, -me dice el “Curdita”- de aquí no hay como herrarle, cruza en diagonal y se encuentra con el letrero de “FLETE”.

       Ah eso sí no le vaya a decir López por que se enoja ya que él dice que se llama “Lope”, sin zeta.

       -Si más o menos la ubico, -le digo y me despido del “Curdita”.

       Cruzo la calle y me llego hasta la casa del “Lope”, un letrero pintado artesanalmente casi con una brocha que decía bien grande: FLETE, un poco más allá otro que decía: servicio puerta a puerta, al fondo se veía la casita rodeada de tarros con botellas y otras cosas más.

       -Buenas, -le digo.

       -Buenas, me dice y agrega- que le hace falta amigo, o es que tiene algo para vender.

       -No, -le digo- ni una cosa ni la otra, solo pasaba a saludarlo ya que me había hablado tan bien de usted nuestro amigo en común el “Curdita”

       -Común, -me dice- comunnna damajuana, ya que siempre está en curda ese cristiano. Pero usted debe venir por algunas cosas que me han pasau en la vida. Y bué, como no! al que pide, aquí Lope no le niega nada.

       -Ajá, -le digo- muy bien, recuerda alguna anécdota.

       -Ayer nomás, -dice Lope- como usted ve una de las cosas que hago yo es comprar baterías, botellas, cobre, lo que se cruza, así que salgo a la calle con el carro y empiezo a gritar:

       -Compro botellas vacííías, trapos vieeejos, diaaarios, baterííías…y me paro en una esquina un ratito a esperar, cuando se me acerca una señora y me pregunta:

       -Señor, seré curiosa...

       -Diga usted seora nomás. –le digo.

       -¿Qué hace con todo lo que compra? –me pregunta… que hago con todo  lo que compro me pregunta…

       -Tengo una boutique, -le digo- tengo una Boutique

       -Ja, ja, ja, nosotros.

       -Y otra vez, hablando de estas preguntas sonsas, -dice Lope- resulta que compro una carrada de melones, me pongo en una esquina y desparramo todos los melones alrededor del carro para que elija la gente sin ningún problema cuando pasa uno de esto medio descolgados y me dice:

       -¿Oiga don, vende melones?
       Y que me sale decirle:

       -No si vua se´ la  gallina Turuleca, -le digo- la gallina Turuleca
       -Ja, ja, ja, las carcajadas.

       Y con esto le digo hasta mañana, seguramente con otras anécdotas de Lope.

Publicado por Negro y blanco el 31 de Octubre, 2008, 22:51 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

OTRA CON...

           “CORCHO É  BOTEYA”

       Llego hasta el lugar del “Curdita” y lo encuentro allí, como siempre mirando, como solo los curditas miran.

       -Buenas, -lo saludo.

       -Buenas, -me dice y agrega- a usted cada vez lo veo más ralito que bigote é lampiño.

       -Tiene razón, voy a tratar de venir más seguido, -le digo y continúo- y se acuerda de alguna anécdota para contarme.

       -Puede haber alguna, -dice el “Curdita”

       - Muy bien, -le digo- estoy bien dispuesto a escucharlo.

       -Le voy a contar de una vez salimos juntos con el Corcho é Boteya…, que ese sí que es pior que yo.

       -Resulta que una vez fuimos a un bar, ya ni me acuerdo en que barrio, pero ahí estábamos los dos, ya no teníamos mas plata para seguir chupando, asi que ya nos mirábamos nomás, de repente en una mesa vimos una botella de vino de vidrio casi llenita, y estaba solita… Nos miramos con el Corcho, miramos la botella, -no es de nadie dijimos, y empezamos a caminar hacia la mesa, y disimuladamente el Corcho se metió la botella de vino tinto de vidrio entre las ropas para que no lo viera nadie, salimos despacito y ya  afuera empezamos a apurar el paso con tan mala suerte que ahí nomás en el cordón de la vereda tropezamos y el Corcho queda abrazado a un poste de cemento y lo escucho:

       -¡Ayyyayyyyaayyyuuuyyyayyy!...-el Corcho-  yo no quería ni mirarlo.,

       -¡Aayyyyayyuyyyayy!, - de nuevo el Corcho- veo que se mete la mano entre la ropa, saca la mano colorada.

       -¡Aaayyyy!... el lamento y se le escucha como un ruego…

       -¡Aaaayyyyyy!... Diosito querido que por favor... que por favor sea sangre…

       Y el “Curdita” se queda callado…

       -Y…- le pregunto yo- ¿Cómo terminó eso?

       -Menos mal que era el vino tinto nomás, -dice el “Curdita”- pero el Corcho se quería matar, y de allí es que se  hizo ateo.

       -Ja. Ja, ja, nosotros

       Estábamos riéndonos todavía cuando vemos pasar uno que ya no le cabía un cachitito más de mugre, lo señala el “Curdita” y me dice:

       -Sabe como le dicen a ese.

       -¿Cómo?, -ledigo.

       -Ortiga, -me dice.

       -¿Por qué?. –le pregunto.

       -Por que con tocarlo nomás ya empieza a picar, -dice el “Curdita”

       Y con eso les digo hasta mañana.

Publicado por Negro y blanco el 25 de Octubre, 2008, 23:04 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

EL "CURDITA" ...

          ... CON EL “CORDERO”

       Llego hoy como todos los días y veo al “Curdita” que está saludando a un hombre.

       -Adiós “Curdita” y gracias por todo, -le dice.

       -Adiós, -le dice el “Curdita”.

       Ni bien sale, yo me siento en el mismo lugar de siempre, espero unos segundos y ya me saluda el “Curdita”

       -¿Que tal?

       -Bien, -le digo.

       -Este muchacho que se acaba de ir, -me dice- es el “Cordero” se acuerda que le dicen así por que tiene cuatro pata é lanas, y bueno también tiene sus anécdotas.

       -A sí, -le digo- y recuerda alguna.

       -Y si algunas, -dice el “Curdita”- por ejemplo un día vino muy enojado y le pregunto que le pasa, a lo que él me responde

       -La verdad que no doy más de la bronca que tengo

       -¿Pero por qué?, -le pregunto.

       -Todas las tardes cuando llego del trabajo a casa la encuentro a mi mujer con otro vago, y ya tengo miedo de llegar uno de estos días y cometer una locura, no se que hacer, ¿qué hago?

       -Y bueno, -le digo- haga muchas horas extras sonso.

       -Ja, ja, ja, nosostros, y ya el “Curdita” corta diciendo

       -Si uno se ríe pero es triste, -y continúa- otra vez cayó a comentarme que había discutido con la mujer, por que unos amigos le habían dicho que lo engañaba con un guaso del Comando Radioeléctrico? Y sabe que le contestó la mujer.

       -¿Qué?, - le pregunto.

       -Negativo, QCL barra 5 y Fuera… Así le dijo la mujer, -dice el “Curdita”

       -Ja, ja, ja, nosotros, y el “Curdita que sigue…

       -Y resulta que la mujer ante este escena del cordero se hizo la ofendida por que  le dice al marido:

       -Para que sepas, ¡te engaño con tu mejor amigo!

       -¿Y qué piensa casarse con vos?, -le dice el Cordero

       -No, -dice ella.

       -Entonces ves…, no es mi mejor amigo, -le dice el Cordero.

       -Ja, ja, ja, nosotros. Y veo que va pasando por el frente del lugar donde estamos una morocha terrible.

       -¿Sabe como le dice a esa morocha?, me dice el “Curdita”

       -¿Cómo? ,-le digo.

       -Banco de plaza, -me dice.

       -¿Porqué?,-le pregunto.

       -.Por que es la que más chapadas tiene, -me dice.

       Y con esto les digo hasta mañana.

Publicado por Negro y blanco el 13 de Octubre, 2008, 0:27 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

VUELVE...

          ... CARA É ÑOQUI.

       Llego una vez más hasta el lugar donde se encuentra el “Curdita”, y como siempre lo saludo:

       -Que tal “Curdita”, -le digo.

       -Bien, -me responde y sigue- y aquí lo ve, queriendo salir de pobre

       -Qué bien, -le digo.

       -Si, -dice- pero pá más pobre, ¿y usted?

       -Y…, -le digo- bien nomás.

       -Ya que ha venido, -dice el “Curdita”- le voy a contar de una vez que fuimos a ver boxeo con Cara é Ñoqui, por que bien sabe que a Cara é Ñoqui le gustan todos los deportes.

       -Si me acuerdo que me dijo ya hace un tiempo, -le digo- y hasta me acuerdo de esa vez que me contó cuando fue a ver al Cara é Poyo, cuando fue a jugar un partido de fútbol para la Villa, y que fue todo de verde…, camiseta verde, medias verdes, pantalón verde, un equipo bárbaro, pero no tocaba una, más solo veía pasar la pelota y viéndolo Cara é Ñoqui le grita:

       -Che Cara, tai de jugador o te has disfrazau de yuyo.

       -Eso, eso, -dice el “Curdita”- ja, ja, ja, -y continúa- bueno con él fuimos a ver boxeo.

       En una de esas peleas ya estaba el boxeador tirado sobre el banquito, ya no le entraba ni siquiera una cachetada más, entonces en el rincón ya sus entrenadores muy preocupados se consultan entre ellos y hasta uno dice en voz alta:

       -¿Qué hacemos, le tiramos la toalla?

       -No,-le grita el Cara é Ñoqui desde la tribuna- mejor llévensela, no vaya a ser que se enoje.

       -Ja, ja, ja, -nosotros.

       Y continuaban las peleas, -sigue diciendo el “Curdita”- y ya en otra resulta… que un negro estaba cobrando para que tenga y guarde, hasta que en un momento  le pegan un trompadón que lo hacen volar hasta su rincón, y el manager le grita:

       -No te levanté hasta los ocho.

       -¿Y ahora que hora es? –pregunta grogui el boxeador.

       -Ja, ja, ja, -nosotros, yo y el “Curdita que sigue…

       Y ya en la mitad de la última pelea, -continúa diciendo el “Curdita”- veíamos con Cara é Ñoqui como estaba cobrando el guaso, pero ya ni las manos ponía cuando entonces desde el rincón le preguntan:.

       -¿Te quedan piernas negro?

      -Sssíii, -dice el boxeador.

      -Bueno, rajemos, antes que éste te mate, -le gritan desde el rincón.

      -Ja, ja, ja, -nosostros.

      -Y como siempre entro a mirar para los costados y uno de los que venía era un flaco con unos bigotazos inmensos, terribles, y claro lo miro al “Curdita” por las dudas me dijera algo, y si nomás…

      -Sabe como le dicen a ese bigotudo, -me dice el “Curdita”

      -¿Cómo? –le pregunto.

      -“Cara con dos sobacos”, -me dice.

      - Ja, ja, ja… buena la ocurrencia, -le digo- y con esto me despido hasta mañana.

 

P/D.

Además de estar en este blog, “Gran Hermano” va a aparecer también en la página de: www.eulalioelburroquehabla.com

 El burro que habla de Dios, sexo, hay humor cordooobés.

Bajo este subtítulo: HAY HUMOR CORDOOOBÉS , se va a poder encontrar, demás está decir que como se va a nutrir de este blog, con algunos días de antelación las ocurrencias de “La Villa” la van a encotrar aquí. Muchas gracias

Publicado por Negro y blanco el 2 de Octubre, 2008, 14:51 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

CON JUANITA...

          …Y JERONIMO LUÍ

      Hoy voy un poco más temprano que otros días y en el camino me encuentro con Juanita, que viene riéndose sola,

       -Que le pasa Juanita, le pregunto.

       -Usted sabe, -dice Juanita- al final no se si hice bien o hice mal, mandando a Jerónimo Luí a la Iglesia

       -¿Por qué, que le pasó? –le pregunto y continúo- Se le cayo la Iglesia.

       -No, pero mire mejor le cuento desde el principio, -dice Juanita y continúa:.

       Resulta que J. L. hay veces que para ayudarme sale a vender algo, y bueno me cuenta él, que ayer salió a vender el pato.

       Sale con el pato bajo el brazo llega hasta una casa, le ofrece el pato y la dueña que estaba en camisón lo hace pasar,  cierra la puerta y mientras va a buscar dinero suena el timbre,

      -Mi marido -dice- a ver pibe escóndete en el ropero rápido, el J. L. ni lerdo ni perezoso se metió en el ropero, ¿ y sabe con que se encuentra en el ropero?

      -¿Con qué se encuentra? –le pregunto.

      -Con un tipo en calzoncillos, y ahí nomás trata de aprovechar la oportunidad y le dice a este señor que está en paños menores.

      -Le vendo el pato don, -le dice Jerónimo Luí.

      -¿Qué?, -le dice el tipo- no ve que para eso estoy yo para comprar un pato ahora.

      -Déle don, compremé el pato, -insiste J: L.

      -Pero no nene!!! déjame de inchar!!!

      -¿Ah sí?... Me compra el pato o grito, -ya le dice J. L.

      -Tá bien no grites te compro el pato, ¿Y cuanto vale?

      -50 pesos, -le dice J. L.

      -Eh, como va a valer 50 pesos esa porquería de pato, -le dice el tipo.

      -Me paga los 50 pesos o grito, -le dice J. L.

      -Tá bien toma los 50.

      Pasa unos minutos y el J.L. vuelve a la carga y le dice:

     -Oiga don le compro el pato.

     -Shiiii, callate nene no inchés, -le dice el tipo.

     -Me vende el pato o grito, -dice J. L.

     -Bueno está bien, ¿cuánto me das?

     -10 pesos, -le dice J. L.

     -Vos sos loco, -le dice el tipo- me lo vendiste en 50 y lo querés comprar en 10.

     -Me lo vende en 10 o grito , -le dice J. L.

     -Shiiisss, está bien, -le dice el tipo- te lo vendo pero quedate piola…

     Pasa un ratito y puede creer vuelve de nuevo el J.L. a la carga

     -Oiga don, le vendo el pato…

     Y así lo tuvo al pobre tipo, vendiéndole y comprandolé el pato, hasta que al rato se escucha un ruido de puerta, era el marido que se iba. La mujer abre el ropero y dice:

      -Ya no hay peligro se fue mi marido.

      Apenas abrió el ropero la mujer el J. L. salió rajando de la casa con el pato bajo el brazo.

      Y cuando llega hasta mi casa, y me dice:

     -Má, vos viera el negoción que me hice… traje toda esta plata y el pato.

      Yo no entendía nada, veía un montón de dinero y el pato, así que le pido que me cuente lo que pasó, me cuenta todo esto que yo le conté a usted, así que puse cara de enojada y le dije:

      -Lo que hiciste está muy mal hijo, así que te vas ya mismo a la Iglesia y te confesás.

      -Bueno Mama, -me dice Jerónimo Luí resignado.

      Se va hasta la Iglesia y me cuenta lo que le sucedió allí,,, dice que se arrodilla en el confesionario y le dice al cura:

      -Padre vengo a confesarme por que he cometido un pecado muy grave.

      -A ver hijo cuenta, cuenta cual es ese pecado tan grave que cometiste…-le dice el cura.

      -Bueno, todo empezó con un pato que quería vender y…

      -Oh Señor mío y Dios mío, -dice el cura- otra vez vos y tu bendito pato…

      Ja, ja, ja, la Juanita y yo, es que no aguantamos la risa; y con esto les digo hasta mañana.

Publicado por Negro y blanco el 23 de Septiembre, 2008, 20:26 ~ Comentarios (4) ~ Comentar | Referencias (0)

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