Llego como
todos los días a visitar al “Curdita” y ahí lo veo, como siempre a la sombrita
y bien acompañado por un “tetra” medio arropadito con un trapo húmedo para que
no se caliente.
-Buenas, -le
digo,
-Buenas, -me
dice.
-Hoy casi no
vengo por que anoche he estado en un velorio, -le digo- pero hice el esfuerzo y
acá estoy.
-Muy bien, -me
dice- y ya que lo menciona me acuerdo una vez que cruzábamos por un barrio con
el “Corcho”, eso sí no me pregunte que barrio, por que ya ni me acuerdo, pero
ahí estábamos los dos, justo parados al frente de una empresa de pompas
fúnebres, cuando llega una ambulancia de la que bajan un muerto en un ataúd
para velarlo en el susodicho local.
-Vio compadre,
no somos nada, -le digo.
-Claro
compadre, -me dice- pero me parece que este es menos que nosotros…, y todo por
una pelea.
-¿Cómo por una
pelea?, -le digo y pregunto- ¿quién le ha dicho a usted que ese se a muerto por
una pelea?, si vaya a saber que le habrá pasado.
-¿Cómo que le
habrá pasado, no ve que lo mataron en una pelea? –me vuelve a decir.
-¿Y vos como lo
asegurá, -le digo- como lo sabé?
-No sea
inorante, no sabé lee que dice allí: SE PELIO.