Llego una vez
más hasta la catedral del “Curdita” y ahí lo veo firme como clavo é mesa en su lugarcito
de siempre.
-Como anda “Curdita”
–le saludo como todos los días
-Y bien nomás, -me
dice él.
-La verdad se
ve que usted nunca tiene problemas, -le digo.
-Y no, la
verdad que los disimulo bastante bien, -me dice.
-Puede ser, -le
digo.
Pero hablar de los
que no se hacen problema, es hablar del Cara é Barro, otro amigo que tengo.
-Ahá, le digo,
y se acuerda de alguna anécdota en particular.
-Y si mire le
voy a contar dos
-Muy bien le
digo
-Voy a empezar
con una cuando el Cara é Barro andaba con otro amigo más chupau que él
-Muy bien, lo
escucho.
-Resulta que una
madrugada venían muy cansados de caminar y deciden cortar camino viniendo por
la vías del tren para llegar hasta su rancho, pero estaban reventados de tanto caminar
que deciden descansar un ratito, y el amigo le dice:
-Yo me tiro
aquí al medio nomás.
-Bueno,-dice el
Cara é Barro- y yo para no molestarte me acuesto un poco más a la orilla.
Asi lo hicieron.
A los 5 minutos viene el tren y al que estaba al medio de las vías lo desparrama
por todos lados, la cabeza por acá, las patas por allá, los zapatos por otro
lado, los brazos más a la orilla.
Claro con ese
ruidazón se despierta el Cara é Barro pero todavía muy chupado.
Se acerca a las
vías mira y dice:
-Pá que sos
desordenado para dormir.
-Hola amigo el
cara é Barro, -dice el “Curdita”
-Ja, ja, ja,
-nosotros.
-Y otra vuelta,
-sigue narrando el “Curdita”- siguiendo con esta situaciones macabras le vuelve
a suceder otra circunstancia parecida al mismo cara É Barro.
-Si, -le digo.
-Exactamente,
-dice el “Curdita” y sigue- resulta que un día estaba tranquilito bebiendo a la
par del río, cuando ve que un guaso se tira vestido al agua, como estaba
pandito, el guaso sale del agua se saca el cinto y se ahorca en un árbol
cercano. Y el Cara é Barro lo miraba nomás.
Al rato un
ruido bárbaro de sirenas, dos o tres móviles de la policía, y el Cara é Barro
nada, los mira nomás.
Ya se acercaron
más los policías al Cara é Barro, y ya enojados le recriminan y le dicen por qué
no había hecho nada para impedir que se ahorcara el guaso, a lo que dice el Cara
é Barro:
-Es que yo
creía que se había colgau pá secarse.
-Creía que se
había colgau para secarse, -repite el “Curdita”
-Ja, ja, ja, -nosotros,
cuando vemos que viene uno despacito por la orilla de la calle
-Sabe como le
dicen a ese, -me pregunta el “Curdita”
-La verdad que
no- le digo- ¿cómo?
-Ataja pollos, -me
dice.
¿Por qué? -le
pregunto.
-Por que cuando
está muy chupau, -dice el “Curdita- viene por el medio de la calle como
atajando pollos.